Dos semanas en medio de la nada, dando paseos a la orilla del río, viendo dos canales de televisión y escuchando la radio de fondo mientras desayuno. En un lugar donde tener una raya de cobertura en tu móvil es un privilegio y el ordenador más cercano esta a kilómetros de distancia.
Rodeado de florecitas, pajaritos y cables surcando los cielos, caminos sin asfaltar, zarzas, bodegas, iglesias, señoras que quedan para ir a andar por los costados de la carretera, etc.
Aunque no lo parezca, tiene su encanto.
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